Delfos

Delfos

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CURSO DE TAROT

El Mago

EL MAGO – ARCANO MAYOR I

Aquí encontramos al dios HERMES, guía de la magia de caminantes protector de caminantes y ladrones y embusteros, y soberano de la magia y la adivinación, y el que trae la buena suerte inesperada y los cambios de fortuna. Se llama los tramposos porque es falso y ambiguo, no obstante, es el mensajero acreditado de los dioses y el que guía a las almas al mundo subterráneo. En la mitología griega Hermes era hijo de Zeus, rey de los dioses, y de la misteriosa ninfa Maia, que se llama también Madre de la noche. Por eso es el hijo tanto de la luz espiritual como de las tinieblas primordiales, y sus colores rojo y blanco refleja la mezcla de las pasiones terrenales y la claridad espiritual que forman parte de su naturaleza.

Cuando Hermes era tan solo un niño, salió de la cuna con paso vacilante y le robó una manada de vacas a su hermano Apolo, el dios sol. Para engañar a Apolo le puso las sandalias al revés, para que el dios airado fuera en dirección contraria a la del culpable. Cuando Apolo al final se enfrentó con él y le preguntó quién había robado su ganado, Hermes se presentó ante él con un regalo: una lira echa de conchas. Hermes hizo alabanzas a su hermano con un lenguaje adulador melifluo, diciéndole al viejo dios que el regalo era un honor a la extraordinaria cualidad de Apolo por la música. Apolo se quedó tan seducido que se olvidó del ganado, y a cambio le otorgó a Hermes un regalo propio: el don de la adivinación. Hermes se convirtió así en el maestro de los cuatros elementos, con el poder de enseñar a los hombres las habilidades de la geomancia (la adivinación a través de la tierra), la piromancia y la aeromancia (adivinación por el aire). Él fue siempre adorado en los cruces, donde se erigían en su honor estatuas llamadas Hermes y se invocaban sus bendiciones sobre el caminante, el vagabundo y el que no tenia hogar.

A nivel adivinatorio: es el médico. El abogado, el político, nos habla del trabajo, un hipnotizador, el abre el camino. En la salud: habla de la piel y el sistema nervioso.

La Suma Sacerdotisa

 

LA SUMA SACERDOTISA, ARCANO MAYOR II

Encontramos aquí a Perséfone, Reina del mundo subterráneo, hija de la madre tierra Deméter, y guardiana del secreto de los muertos. Hemos visto ya la carta de la emperatriz, como según la mitología, Hades, señor del mundo subterráneo, fue inundado por el deseo de la muchacha cuando ella vagaba por los campos recogiendo flores, y la arrebató a la tierra para llevársela. Cuando la condujo a su oscura morada, le ofreció una granada, que ella comió. Tras tomar el fruto de los muertos, ella quedo vinculada a él para siempre.

Perséfone gobernaba el mundo subterráneo junto a su marido durante tres meses al año. A pesar de que los nueve meses restantes los pasaba en el mundo de la luz con su madre Deméter, jamás podría hablar de los secretos aprendidos en la tierra de los muertos. El reino de Hades, lleno de misterio y riqueza, era circundado por el terrible río Estigia, que ningún hombre o mujer podían cruzar sin el permiso del mismo Hades; aunque Hermes mensajero de los Dioses y guía de las almas podían introducir a esos héroes excepcionales que habían ganado el consentimiento del Dios. Ni siquiera las almas de los muertos podían cruzar sin paga una moneda a Corante, el viejo barquero que conducía el bote a través del Estigia, porque en la entrada del reino de Hades estaba agazapado Cerbero, el terrible perro de tres cabezas que devoraba a todo el que traspasaba vivo o muerto, y que no respetaba las leyes del reino invisible. Por ello al comer la granada, Perséfone, dejo atrás su niñez inocente, y se convirtió en la guardiana de este reino tenebroso y guardiana de sus secretos.

A nivel adivinatorio: la aparición de la suma sacerdotisa al echar las cartas, presagia el aumento de los poderes de la intuición, y significa que se va a producir un encuentro de algún tipo con el secreto mundo interior que Perséfone. El individuo puede ser conducido inexplicablemente a este mundo por medio de un interés hacia lo oculto o lo esotérico, o por los efectos de un sueño poderoso o de una sensación sobrenatural de que <<algo>> está funcionando en nuestra vida. Por eso el loco, tras haber aprendido algo sobre su naturaleza y sus necesidades físicas y su puesto en el mundo por medio de sus padres terrenales, la emperatriz y el emperador, ahora entran en el mundo nocturno, y llega, muchas veces de forma confusa y desorientada, hasta esa imagen silenciosa que encarna la madre en otro nivel, más profundo y más sutil, el vientre del subconsciente, en el que está guardado el secreto de su verdadero propósito y la tendencia de su destino.

La Emperatriz

 

LA EMPERATRIZ, ARCANO MAYOR III

Encontramos aquí a la gran diosa Deméter, que es la madre tierra, soberana de toda la naturaleza y protectora de las pequeñas criaturas indefensas. En la mitología griega, Deméter maduraba cada año el trigo dorado, y al final del verano el pueblo le daba las gracias por la generosidad de la tierra. Deméter gobernaba los ciclos ordenados de la naturaleza y la vida de todas las cosas que crecen -de ahí el vestido que lleva. Ella presidía la gestación y el nacimiento de una nueva vida, y bendecía los ritos de la boda como un vaso para la continuidad de la naturaleza. Deméter es una Diosa matriarcal, una imagen del poder dentro de la misma tierra, que no necesita confirmación espiritual del cielo, decían que ella, había enseñado a los hombres las artes de arar y cultivar la tierra, y a las mujeres el arte de moler el trigo y cocer el pan.

Deméter vivió con su hija Perséfone, protegidas de los conflictos y querellas del mundo.. Pero un día esa vida pacífica y feliz fue violentamente trasformada. Perséfone se había ido a pasear y no había vuelto. Deméter, angustiada buscó a su hija por todas partes. Por casualidad después de un año de búsqueda sin esperanza se enteró de lo que le había pasado a Perséfone. Al parecer Hades, el oscuro señor del mundo subterráneo, arrastrado por el deseo de la muchacha, la había montado en su carro conducido por dos caballos negros y la había raptado.

Deméter en su ira hizo que la tierra se volviera estéril, y se negó a devolverle su anterior abundancia. Puesto que no pudo aceptar el cambio que ocurrido -aunque Perséfone había comido de buena gana la granada, el fruto del mundo subterráneo, y Hades la había tratado con honor haciéndola su reina –fue como si la humanidad entera hubiera perecido por falta de alimento. Por casualidad, gracias a la intervención del inteligente Dios Hermes que todo lo ve, se llegó a un acuerdo durante nueve meses al año, Perséfone viviría con su madre, pero en los tres meses restantes tenía que volver con su tenebroso esposo.

Deméter nunca estuvo de acuerdo con esta resolución, cada año, cuando su hija se iba, la madre tierra se ponía de luto. Las flores se marchitaban, los árboles dejaban caer sus hojas, la tierra se volvía inanimada y fría. Pero cada año, a la vuelta de Perséfone, volvía otra vez la primavera.

A nivel adivinatorio, cuando al echar las cartas aparece la Emperatriz, eso sugiere el principio de una fase más terrenal de la vida. Se puede producir una boda o el nacimiento de un niño; o el nacimiento de un hijo de la creación, es decir, un producto artístico, porque eso también necesita la paciencia de los cuidados de la gran madre. A través de esta carta entramos en el campo del cuerpo y de los instintos, que es un lugar de paz y también de estancamientos, que da la vida y a la vez la ahoga.

Por eso el loco, el hijo del cielo, descubre que vive en un cuerpo físico y no es solamente una criatura espiritual, sino también material.

El Emperador

EL EMPERADOR, ARCANO MAYOR IV

Aquí encontramos al gran Zeus, rey de los dioses, al que los griegos llamaban padre de todo, creador del mundo y soberano tanto de los dioses como de los hombres. En la mitología, Zeus era el hijo más joven de los titanes Cromos y Rea, Cromos recibió una profecía: que algún día uno de sus hijos le derrocaría y tomaría su puesto. Prevenido contra eso, decidió destruir a sus hijos y, durante cinco años en cuanto Rea daba a luz, hijos e hijas, él los arrebataba de sus brazos y los devoraba antes de que abrieran los ojos.

Eso naturalmente no agradaba a Rea, quien cuando supo que iba a nacer un sexto hijo, huyó secretamente a Arcadia y dio a luz a Zeus en una cueva. Luego envolvió en pañales una piedra grande y se la presento a Cronos como hijo suyo. Se la arrebató inmediatamente. Con el tiempo, Zeus llego a la edad viril y fue donde Cronos disfrazado de copero, preparó una pócima para su padre, que lo puso gravemente enfermo, y por la boca del viejo dios salieron los cinco niños que había devorado, totalmente ilesos. También salió la piedra. Entonces Zeus indujo a sus hermanos y hermanas a rebelarse contra Cronos y le derrocó e inauguró un nuevo gobierno.

El nuevo rey de los dioses hizo de la montaña del Olimpo su hogar, y estableció una jerarquía de dioses que obedecían su ley fundamental, sus símbolos de poder eran el trueno y los rayos, su espíritu ligero, ardiente y libertino se manifestaba no solamente en la tormenta, sino también en las muchas amantes que persiguió y en los muchos niños que engendró, entre ellos Atenea (diosa de la justicia), Dike (diosa de la ley natural) Moira (diosa del destino) y las nueve musas (protectoras de las artes) . Su esposa fue Hera , diosa del matrimonio y del alumbramiento, que gobernaba como consorte suya, Zeus administraba el bien y el mal según las leyes que él mismo estableció. Era también dios de la tierra y de la amistad, y el protector de todos los hombres.

A nivel adivinatorio, Zeus, el emperador, presagia una confrontación con el resultado de los principios del padre, en las dos formas, positivas y negativas. Se nos desafía a hacer algo manifiesto, a concretar una idea creativa, a construir algo en este mundo, tal vez montar un negocio, formar un hogar, una familia. Se nos invita a tomar una decisión, a ser eficientes, y poderosos, a formular nuestras ideas y nuestra ética. Se nos invita también a considerar en qué momento el joven rey creativo se ha convertido en el tirano rígido y opresor, y en qué momento nuestras ideologías están interfiriendo en nuestras vidas y en nuestro desarrollo. Cuando el loco encuentra al emperador después de su estancia en el mundo de los instintos, aparece a comparar la vida social con sus propios recursos, solo, de acuerdo con la ética que debe desarrollar por sí mismo. Entonces podrá avanzar en su camino con la certeza de que podrá ser eficiente en su vida porque hay algo más elevado en lo que cree, y cuya autoridad ahora encarna él mismo.

El Sumo Sacerdote

EL SUMO SACERDOTE, ARCANO MAYOR V

Aquí encontramos a Quirón, rey de todos los centauros, el cura, el sacerdote y el maestro sabio de todos los héroes de la mitología. El nacimiento de Quirón fue también muy misterioso, porque nació de la unión de Ixión, hijo de Ares, el dios de la guerra, y de una nube que Zeus formó con la apariencia de su esposa Hera para activar que Ixión hiciera el amor con la diosa en persona. El centauro fue educado por Apolo, el dios del sol-luna, y a causa de su gran sabiduría y espiritualidad fue elegido rey de los Centaureos y se le asignó los valores de inculcar en los jóvenes los principios griegos de las casas nobles, los valores espirituales y el respeto a la ley divina que necesitan incluso antes de aprender el arte de gobernar y el manejo de las armas.

Quirón era un gran curandero, y conocía los secretos de las hierbas y la ciencia de las plantas. Pero era incapaz de curarse a sí mismo; un día su amigo, el héroe Hércules, le visitó en su cueva después de matar a la monstruosa Hidra con sus nueve cabezas venenosas, Hércules rozó accidentalmente al centauro en el muslo con una de sus flechas que había sido mojada con la sangre del monstruo. Esa sangre era un veneno mortal, y Quirón no pudo sacarse el veneno de la herida. Como era inmortal no podía morir y de ese modo no se vio obligado a vivir sufriendo. Renunció a toda felicidad del mundo y dedicó su tiempo a la enseñanza de la sabiduría espiritual.

A nivel adivinatorio: Quirón, el sumo sacerdote, cuando aparece al echar las cartas, significa que el individuo va a empezar a buscar activamente respuestas de tipo filosófico. Eso puede surgir como el estudio de una determinada filosofía o sistema de fe, o como una profunda misión hacia la búsqueda de un sentido en la vida. El sumo sacerdote puede aparecer como un psicoanalista, psicoterapeuta, un sacerdote o un guía espiritual de nuestra vida interior, al que acudimos para recibir consuelo y ayuda. Por eso el loco sale de su descubrimiento del mundo subterráneo en busca de respuesta de su propio enigma y de los poderes ocultos del subconsciente, en busca de respuestas a su propio enigma y al sacrificio de la vida. Cuando encuentra al sumo sacerdote, encuentra esa parte de si mismo que puede empezar a formar y expresar una filosofía personal, una visión individual del espíritu, que le guíe en cuanto deje atrás su niñez y se arriesgue en los desafíos de la vida.

Los Enamorados

LOS ENAMORADOS, ARCANO MAYOR VI

Aquí encontramos al príncipe troyano entre diosas: Hera, Afrodita y Atea. Cuando Paris nació, un oráculo declaró que algún día sería la ruina del reino de su padre. El rey Príamo de Troya, lo sentenció a muerte abandonándolo en la ladera de una colina, pero el niño fue rescatado por un buen pastor. Paris se hizo hombre cuidando el rebaño y llenado sus horas libres de románticas conquistas, ya que era un joven muy hermoso y atractivo. Cuando estalló una disputa en el monte Olimpo entre Hera (reina de los dioses), Afrodita (reina del amor sexual) y Atenea (diosa de la justicia), sobre quien era la más encantadora, Zeus decidió que Paris, con su experiencia rica y variada sobre las mujeres, sería el mejor juez de la contienda. Hermes fue enviado a informar al joven de ese dudoso honor que le había sido concedido por el dios de los dioses.

Paris, como es lógico, en principio rechazó la petición. Sabiendo muy bien que cuaquiera que fuese la diosa que escogiera, las otras dos jamás lo perdonarían. Pero Hermes le amenazó con la ira de Zeus. Entonces Paris se ofreció amablemente a partir la manzana en tres trozos. Porque ¿Cómo iba a poder escoger entre tres diosas tan radiantes? Pero Hermes tampoco quería aceptar esa excusa, así que las diosas se exhibieron ante el joven. Hera le ofrecía el gobierno del mundo si la escogía a ella, Atenea le ofrecía en convertirle en el más fuerte y el más justo de los guerreros, Afrodita simplemente se destapó y le ofreció la capa del amor, y él la profetizó como esposa a la más hermosa de las mujeres mortales.

El resultado era de prever. París que era joven, escogió a Afrodita sin vacilar. Su recompensa fue la famosa Elena, reina de Esparta que, desgraciadamente, estaba casada con otro. Hera y Atenea sonrieron y prometieron que no tomarían a mal su decisión, y luego se fueron cogidas del brazo a planear la destrucción de Troya. Por eso estalló la guerra de Troya, que empezó con la cólera del marido de Helena y acabó con la destrucción de la ciudad y de la casa real. Y así se cumplió el oráculo.

A nivel adivinatorio: la carta de los enamorados, presagia la necesidad de una elección de algún tipo, generalmente en el amor. El loco, tras haberse enterado de su propia cualidad, ahora debe poner a prueba sus propios valores. Puede que esto signifique un triangulo amoroso, pero también puede tratarse de problemas en un matrimonio demasiado precipitado, o de tener que elegir entre el amor y una carrera o alguna actividad creativa. Esta carta implica la necesidad de examinar cuidadosamente las implicaciones de nuestras elecciones, más que dejarnos llevar ciegamente. Generando como Paris una gran guerra.

El Carro

EL CARRO, ARCANO MAYOR VII

Aquí encontramos a Ares, el dios de los dioses, sin semen masculino. Como dios de la guerra, Ares disfrutaba peleando, sus dos escudos Dimos (miedo) y Fabos (terror) – posiblemente sus hijos – le acompañaban en el campo de batalla, a diferencia de la diosa Atenea, que como divinidad de la guerra, representa la estrategia fría y la logística. Ares amaba el ardor y la gloria de la batalla en sí misma, y el desahogo exultante al desafiar a los enemigos.

Ares era, en muchos aspectos, un dios que no despertaba simpatía, porque se le asociaba con la lucha y el derramamiento de sangre, y el Olímpico Zeus y Atenea le detestaban por su fuerza brutal y por su falta de finura, pero Afrodita, diosa del amor, tenía diferentes gustos. Impresionada por el vigor del hermoso guerrero, al que sin duda comparaba con su repulsivo esposo Hefestos, dios del fuego, se enamoró de Ares. Muy pronto el sentimiento fue recíproco. Ares aprovechó sin escrúpulos la ausencia de Hefestos, para deshonrar el lecho marital. Pero el marido descubrió el adulterio y planeó una venganza ingeniosa. Forjó en secreto una malla tan fina que no se podía ver, pero tan fuerte que no se podía romper. Colocó esta red encima de la cama donde los amantes solían retozar. Cuando la pareja vinieran a hacer el amor y posteriormente se quedaran dormidos, la red invisible se extendería sobre ellos, y Hefestos llamaría a todos los dioses para que presenciaran la vergüenza de su esposa y de su amante. Pero el ardor de Ares no fue extinguido por su turbación y más tarde, de su unión con Afrodita, nació una hija, Armonía, cuya cualidad, como su nombre indica, era un armonioso equilibrio de amor y lucha.

A nivel adivinatorio: cuando aparece al echar las cartas el carro presagia conflicto y luchas que pueden dar como resultado una personalidad más fuerte. Uno puede llegar a enfrentarse no solamente con la agresividad de los demás sino con la propia. Este conflicto no se puede evitar, sino que hay que afrontarlo con fuerza y con tesón. Por eso el loco llega a la armonía aprendiendo a manejar sus propias contradicciones, y pasa del mundo de la adolescencia a la siguiente etapa de su camino.

La Fuerza

LA FUERZA, ARCANO MAYOR VIII

Aquí encontramos al gran guerrero Heracles, llamado Hércules por los romanos, que según la mitología era el más invencible de los héroes. Era hijo de Zeus, rey de los dioses, y de una mujer mortal llamada Alcmene. Hera, la esposa de Zeus, como siempre, estaba celosa del niño nacido del adulterio de su marido, y perseguía al héroe con terrible castigo. Ella lo volvió loco, y él en su locura mató si querer a su mujer. Hércules rogó a los dioses que le dieran algún trabajo para expiar su crimen, y el oráculo de Delfos le ordenó que se sometiera a doce años de trabajos forzados al servicio del malvado rey Euristeo, al que Hera favorecía, por eso el héroe se sometió voluntariamente al servicio de la diosa que le persiguió, para expiar un crimen del que ella era principalmente responsable.

El primero de los famosos 12 trabajos que el rey Euristeo le exigió a Hércules fue el de cimentarse con el león de Nemea, una enorme fiera con el pellejo duro como el hierro, el bronce y la piedra. Puesto que el león había asolado al vecindario, Hércules no encontró a nadie que pudiera llevarle hasta su cubil. Encontró a la fiera por casualidad, manchada con la sangre de la última víctima. Él le disparo una lluvia de flechas, pero estas rebotaron indemnes del pellejo del león. Entonces Hércules cubrió con una red una de las bocas de la cueva en donde se ocultaba el león, y se deslizó por la otra entrada. El león sacó una de sus garras, pero Hércules consiguió agarrarle del cuello y le apretó hasta matarle con sus propias manos. Entonces despellejó al león con sus propias garras, afiladas como navajas, y desde entonces usó siempre la piel como armadura y la cabeza como casco, llegando a ser así tan invencible como la misma fiera.

A nivel adivinatorio, la carta de la fuerza, cuando aparece al echar las cartas, implica una situación en la que se hace inevitable un enfrentamiento con el león, por dentro, y en la que es de desear una dirección creativa de la ira y del absurdo orgullo de uno mismo. El valor, la fuerza y la auto-disciplina son experiencias para luchar contra esta situación. Por medio de una experiencia de este tipo, podemos encontrarnos en contacto con la fiera, pero también con esa parte de nosotros que es Hércules, el héroe que puede sojuzgarla. Por eso el loco, ahora aprende a tratar con su propio egoísmo feroz, saliendo de esta contienda lleno de confianza en sí mismo y de integridad hacia los demás.

El Ermitaño

EL ERMITAÑO, ARCANO MAYOR IX

Aquí encontramos al anciano dios cronos, cuyo nombre significa tiempo. Según la mitología, Urano (el cielo) y Gea (la tierra) se casaron y formaron la primera raza, la de los Titanes o dioses de la tierra, de la que Cronos fue el más joven pero Urano contemplaba a sus hijos con horror, porque eran muy feos, imperfectos y hechos de carne. Por eso encerró a los Titanes en las profundidades del mundo subterráneo para que no pudieran ofender a sus hijos. Pero Gea se enfadó y urdió una terrible venganza contra su esposo. Sacó de su seno un pedernal, fabricó una guadaña afilada y se la dió al astuto Cronos, su último retoño. Cuando por la tarde bajó Urano, fue, como de costumbre a reunirse con su esposa. Mientras dormía tranquilamente, Cronos, que con la ayuda de su madre estaba agazapado, se armó con una guadaña, castró a su padre y echó sus genitales sangrantes al mar.

Luego Cronos liberó a sus hermanos y se convirtió en el soberano de la tierra. Bajo su largo y paciente reinado, la labor de la creación llego a su término. Este tiempo en la tierra llegó a conocerse como la edad de oro, a causa de la abundancia que Cronos presidió. Como dios del tiempo presidía el paso ordenado de las estaciones, el nacimiento y el crecimiento seguido de la muerte y gestación. El renacimiento era adorado, tanto como un inflexible segador que fijaba los límites que el hombre y la naturaleza no podían sobrepasar, como dios de la felicidad. Pero Cronos no podía aceptar él mismo las leyes cíclicas que había inaugurado, porque cuando le profetizaron que algún día su propio hijo le destruiría como hizo él con su padre, devoró a sus hijos tan pronto como nacían para poder preseverar su gobierno si cambios. De este modo sigue la historia de Zeus, el más joven de los hijos de Cronos, al que encontramos en la carta del emperador y según la mitología, destronó a Cronos e introdujo a los dioses en el reino del Olimpo. Cronos fue desterrado, algunos dicen que a las profundidades del mundo subterráneo, pero otros dicen que a las islas benditas, donde duerme, aguardando el renacimiento de una nueva Edad de oro.

A nivel adivinatorio: la carta de Cronos, el ermitaño, presagia un tiempo de aislamiento y retiro de las actividades sociales para que pueda adquirir la sabiduría de la paciencia. Se presenta una oportunidad para construir sólidos cimientos si estamos dispuestos a esperar. Por eso el loco al final llega a la madurez, tras haber desarrollado una mente y un corazón, un sentimiento de identidad firme y finalmente un respeto profundo hacia sus propias limitaciones en el gran paso del reconocimiento del tiempo.

La Rueda de la Fortuna

LA RUEDA DE LA FORTUNA, ARCANO MAYOR X

Aquí encontramos a las tres diosas del destino, que los griegos llamaban Moiras. Según la mitología, las Moiras eran hijas de la madre noche y habían sido concebidas sin padre. Cloto era la que hilaba, Láquesis la que medía y Atropo, cuyo nombre quiere decir “la que no se puede evitar” era la que cortaba. Las tres parcas urdían el hilo de una vida humana en la oscuridad secreta de su cueva, y su trabajo no lo podía hacer ningún dios, ni siquiera el gran Zeus. Una vez que se urdía el destino de un individuo, eso era irrevocable, y no podía ser alterado y la longitud de la vida y el tiempo de la muerte era la parte y el lote del cupo que las Moiras adjudicaban. Si un individuo intentaba desafiar al destino, como a veces hacían los héroes, entonces padecía de lo que llamaban ubris, que quiere decir arrogancia, ante los dioses. Dicho individuo no podía, naturalmente, escapar a su destino y a veces era castigado severamente por los dioses por intentar transgredir los límites establecidos por las Moiras. En una versión de la mitología, se dice que Apolo, el dios-sol, en una ocasión se burló de las Moiras y maliciosamente las emborrachó para salvar a su amigo Admetus de la muerte. Pero se creía normalmente que el mismo Zeus tenía miedo de las Parcas, porque no eran hijas de ningún dios, pero descendían de la profundidades de la noche que era el poder más antiguo del universo.

A nivel adivinatorio: la rueda de la fortuna presagia un cambio repentino de suerte. Esto puede ser <<bueno>> o <<malo>>, pero cualquiera que sean las vueltas de la rueda, da origen a un crecimiento y a una fase de la vida. No podemos predecir qué es lo que nos va a llegar. Pero detrás de estos cambios están las Moiras, una imagen de nuestro centro interior. Por eso el loco es derribado de su complacencia, y empieza el descenso hacia su propia muerte.

La Justicia

LA JUSTICIA, ARCANO MAYOR XI

Aquí encontramos a Atenea, diosa de la justicia, a la que antes vimos en la carta de los enamorados. Según la mitología, su padre era Zeus, rey de los dioses, que había sido advertido por Urano que si tenía un hijo con su primera mujer, Metis, diosa de la sabiduría, éste sería más poderoso que él. Para prevenir esa eventualidad, devoró a Metis antes de que hubiera dado a luz a la criatura que llevaba. Algún tempo después, Zeus fue atormentado por un insoportable dolor de cabeza y para curarle, Hefestos, el dios del fuego, partió su cabeza con un hacha de bronce, y de la herida abierta saltó Atenea, completamente armada, lanzando un triunfante grito de victoria. Al verla, todos los inmortales no salían de su asombro y se llenaron de temor. La diosa se convirtió en la preferida de los hijos de Zeus, y su predilección por ella era tan marcada que suscitaba los celos de los otros dioses.

Las inclinaciones guerreras de Atenea aparecieron inmediatamente en su nacimiento, aunque ella era distinta de Ares, el dios de la guerra, en muchos aspectos. Las artes de la guerra que Atenea cultivaba no se basaban en el deseo de luchar y de derramamiento de sangre. Surgían más bien de altos principios y del reconocimiento frío de la necesidad de defender y conservar la verdad. Ella era una estratega más que una brutal luchadora, y equilibraba la agresividad y la fuerza física de Ares con la lógica, la diplomacia y la destreza. Ella protegía al bravo y al valiente, y se convirtió en la guardiana de muchos héroes. Pero la protección que ofrecía a Perseo, Ulises, y otros famosos guerreros consistía siempre en armas que tenían que ser usadas con inteligencia, prudencia y planificación.

Atenea era una excepción sorprendente en la sociedad Olímpica, debido a su capacidad. Ella también rindió un notable servicio a la humanidad. Enseño el arte de domar a los caballos y fomentó habilidades tales como tejer y bordar. Sus actividades no se referían solamente al trabajo útil, sino también a la creación artística. Por eso era una diosa civilizada, aunque se convirtiese en guerrera cuando era preciso para proteger la civilización pacífica que ella había creado.

A nivel adivinatorio: la carta de la justicia, cuando aparece al echar las cartas, implica la necesidad de un pensamiento equilibrado y de una resolución imparcial. Pero, como la espada de Atenea, esta carta puede ser de doble filo. Hay esferas de la vida en la que la reflexión fría de Atenea es demasiado atractiva, demasiado idealista, y demasiado destructiva por el calor de las relaciones personales. Su espada puede ser inadecuada para una situación particular. Por eso la justicia es, como todos los Arcanos mayores, una figura ambivalente. El loco tiene que desarrollar lo que Atenea representa, pero no puede estar siempre en su templo inmaculado. Tiene que pasar a la siguiente lección moral.

El Colgado

 

EL COLGADO, ARCANO MAYOR XII

Aquí encontramos a Prometeo el titán que desafió las leyes de Zeus y robó el fuego de los dioses para dárselo al hombre, sabiendo muy bien que iba a sufrir por su acción. El nombre de Prometeo significa (vidente) y titán poseía el don de la profecía. Se decía también en la mitología que había enterrado al hombre, fuera de la tierra y del agua, con sus propias lágrimas, mientras que Atenea infundía la vida en la creación. Por eso Prometeo tenía una profunda simpatía por toda la humanidad, porque él los había hecho.

Pero Zeus afirmó su divina supremacía sobre los hombres negándoles el fuego. Eso quería decir que no podía haber procesos ni iluminación, porque sin el fuego el hombre estaba condenado a vivir como los animales, comiendo carne y ocultándose en cuevas.

Prometeo cogió un poco del fuego sagrado de la foja de Hefestos. Lo ocultó en un tallo hueco de hinojo, y lo llevó a la tierra. Zeus, ultrajado por el robo, decidió aniquilar a la humanidad por medio del diluvio para destruir a sus ofensores, porque no solamente fue injuriado su orgullo, sino que el hombre, con el fuego, podía intentar ser como dios. Pero Prometeo advirtió a su hijo DEUCALIÓN, que construyó un arca y subió a bordo junto con su esposa, Pirra. El diluvio duró nueve días y nueve noches pero en el décimo día la inundación cesó y DEUCALIÓN ofreció un sacrificio a Zeus. El rey de los dioses, conmovido por su piedad, accedió a su petición de renovar la raza humana.

Pero Prometeo no pudo librarse tan alegremente. Como era de imaginar, Zeus lo agarró y lo ató con una cadena indestructible en lo alto de un precipicio en la montaña del Cáucaso. Un águila bajaba cada día a devorar el hígado de Prometeo; cada noche el hígado volvía a crecer y la tortura continuaba. Después de treinta años, Zeus permitió que el héroe Hércules le rescatara, quien mató al águila y rompió las cadenas del prisionero. Prometeo recibió la inmortalidad, al tiempo que la humanidad, agradecida, levantó altares en su honor y por primera vez usó los anillos, en recuerdo a su esclavitud.

A nivel adivinatorio: Prometeo, el colgado, presagia la necesidad de un sacrificio voluntario a fin de conseguir algo de más valor. Esto puede ser el sacrificio de una cosa externa, que antes nos daba seguridad, con la esperanza de que pueda quedar sitio para el desarrollo. O puede ser el sacrificio de una actitud que cultivamos, como por ejemplo, la superioridad intelectual, o el odio implacable y obstinado de algún sueño inalcanzable, por eso el loco responde al desafío de la vuelta de la rueda con una voluntad de poner su fe en las obras ocultas del subconsciente, y aguarda - muchas veces con temor y preocupación- en la esperanza de una vida nueva y mejor.

La Muerte

LA MUERTE, ARCANO MAYOR XIII

Aquí encontramos al tenebroso dios Hades, señor del mundo subterráneo que aparece en la carta de la Emperatriz, como raptor de Perséfone, hija de Deméter. Según la mitología, Hades era conocido como el invisible. Le Llamaban también Plutón, que quiere decir (opulencia), ya que su reino estaba lleno de riquezas ocultas. Hades era hijo de titán Cronos y de Rea, y fue rescatado por su hermano Zeus cuando Cronos vomitó a sus hijos. Zeus entonces entregó a Hades el reino del mundo subterráneo como su parte de la herencia. En ese campo el dios tenebroso gobernó como amo absoluto. Cuando salía a la luz, su casco le hacía invisible para que ningún mortal lo pudiera ver. Los ritos de la muerte exigían que se metiera una moneda de oro en la boca del cadáver, ya que si no ofrecía a Hades ese tributo el alma se vería obligada a vagar por siempre en las orillas del río Estigia, que circunscribía el reino del mundo subterráneo.

Aunque a Hades se le concediera una condición inferior a la de su hermano celestial Zeus, él poseía el poder más grande ya que su ley era irrevocable, una vez que el alma entraba en el reino de Hades, no había dios, ni siquiera el dios de los dioses, que pudiera recuperarla. Aunque algunos héroes como Orfeo y Teseo entraran de forma ilícita en el reino de Hades, engañando al viejo barquero Caronte y consiguieran escapar del terrible Cebero, el perro de tres cabezas que custodia las puertas, ninguno de ellos volvió al mundo superior del mismo modo. Los poderes de Hades eran tan irrevocables que los dioses prestaban sus juramentos con las aguas del río Estigia, que era a la vez un veneno mortal y otorgaba la inmortalidad.

A nivel adivinatorio: la carta de la muerte implica que algo se tiene que acabar, que esa experiencia sea penosa o no, depende de la capacidad de la persona para aceptar y reconocer la necesidad para una nueva vida, sí conseguimos desprendernos de la vieja. Por eso el loco entra en el mundo subterráneo, dejando tras él su vida anterior, para prepararse a un futuro desconocido.

La Templanza

LA TEMPLANZA, ARCANO MAYOR XIV

Aquí encontramos, a la diosa Iris y mensajera de Hera, reina de los dioses. Iris era el duplicado en femenino de Hermes, el emisario de Zeus, y era amada tanto por los dioses como por los mortales, a causa de su naturaleza buena y cariñosa. Si Hera o Zeus deseaban dar a conocer su voluntad a los hombres, Iris bajaba de la tierra como un rayo, y allí tomaba aspecto mortal y se aparecía en su forma divina, la de una hermosa mujer alada. A veces hendía el aire tan suavemente como el viento y hacia el arco iris que unía el cielo con la tierra. Corría por las aguas con igual facilidad, incluso el mundo subterráneo se abría ante ella cuando, por orden de Zeus, iba a llenar de nuevo su copa de oro con las aguas del Estigia, que los inmortales tomaban para comprometerse con terribles juramentos. Cuando los dioses volvían al Olimpo de sus viajes, Iris tenía que desenganchar a los corceles de sus carros y dar a los viajeros néctar y ambrosía.

Iris no solamente entregaba los mensajes de Hera, también llevaba a cabo su venganza, aunque lo que hacía más a menudo era ofrecer ayuda y cuidado. Ella preparaba el baño de Hera, la ayudaba en su aseo, y día tras noche estaba a los pies del trono de su señora. Según una versión del mito, fue Iris, en vez de Afrodita, la que dio a luz a Eros, el dios del amor.

A nivel adivinatorio: cuando la templanza aparece al echar las cartas, implica la necesidad de un flujo de sentimientos en nuestra relación. Iris guardaba el arco iris, sugiere el poder de la armonía y cooperación que se puede dar en una buena relación o en un matrimonio feliz. Se nos reta a aprender a desarrollar un corazón equilibrado, al tiempo que se nos recuerda amablemente que el loco no ha de quedarse siempre, ni siquiera con la bella Iris, y tiene que pasar a la siguiente lección moral.

El Diablo

EL DIABLO, ARCANO MAYOR XV

Aquí encontramos al gran Dios Pan, que los griegos adoraban como el Gran Todo. Según la mitología, Hermes engendró a Pan en la ninfa Dryope. El niño era tan horroroso al nacer -con cuernos, barba, rabo y patas de cabra- que su madre se marchó horrorizada y Hermes se lo llevó al Olimpo para diversión de los dioses. Pan frecuentaba los bosques y pastos de arcadia y personificaba el espíritu fértil y fálico de la naturaleza salvaje y bravía. Pero en ocasiones también sabía ser amable con los hombres, guardando rebaños manadas y colmenas. Tomaba parte en las juergas de las ninfas de los bosques y ayudaba a los cazadores a encontrar las presas. En una ocasión persiguió a la casta ninfa Siringa hasta el río Ladón, donde ella se transformó en un junco para escapar de sus desagradables e hirsutos abrazos. Allí, puesto que no podía distinguirla de los demás juncos, cortó unos cuantos al azar e hizo con ellos una flauta, la flauta de Pan.

Del nombre de Pan deriva la palabra <<pánico>>, porque él se divertía dando sustos de repente al viajero solitario. Era despreciado por los otros dioses aunque se aprovechaban de sus poderes. Apolo, el dios-sol, consiguió de él el arte de la profecía por medio de halagos, y Hermes tomó una flauta que él había dejado abandonada, la reivindicó como si fuera su propio invento, y se la vendió a Apolo. Por eso el brillante dios-sol recibió su música y su profecía de forma ilícita del macho cabrío, el horrible y bravío Dios de la naturaleza.

A nivel adivinatorio: la carta de Pan, el Diablo, sugiere la necesidad de afrontar todo lo que tenemos de sobrio, vergonzoso y bajo en nuestra personalidad. El Loco debe liberarse alcanzando el conocimiento y la aceptación honrada y humilde de Pan, y entonces podrá rescatar el poder creativo que está encadenado por su propio pánico y asco de sí mismo. Así llegará al centro del laberinto y mirará a la cara de su propia oscuridad en la substancial oscuridad de su cuerpo, para llegar a ser lo que siempre ha sido: puramente natural.

La Torre

LA TORRE, ARCANO MAYOR XVI

Aquí vemos al famoso laberinto del rey Minos, que fue alcanzado por un terremoto cuando el dios Poseidón, enfadado, salió de las aguas para derribar al reino. Según la mitología, Minos era el rico y poderoso rey de Creta. Recibió este poder de Poseidón, dios del terremoto y las profundidades del océano, que consintió en hacer a Minos soberano de los mares si el rey ofrecía un hermoso toro blanco al dios en sacrificio. Pero el rey Minos no quería dar el toro, y lo escondió en su manada, poniendo en su lugar un animal más pequeño. Poseidón, furioso con Minos por haber sido arrogante y haber rechazado el pacto, pidió la ayuda de Afrodita, la diosa del amor. Ella inspiró a la esposa de Minos, Pasifae, una pasión ardiente por el toro blanco. La reina sobornó a Dédalo, artesano del palacio, para que le hiciera una vaca de madera. Pasifae entró en la vaca, el toro penetró a Pasifae, y de esta unión de la reina y la bestia nació el Minotauro, la vergüenza de Minos, una horrible criatura con cuerpo de hombre y cabeza de toro, que se alimentaba de carne humana. El rey, aterrorizado, escondió esta criatura en el interior de un gran laberinto de piedra que mandó construir a Dédalo.

Pero el reino no podía quedar para siempre en esta situación estancada, con un secreto tan infame en su interior. Con la ayuda de Ariadna, la hija de Minos, el héroe Teseo, hijo de Poseidón, vino y mató al Minotauro, y el dios en ese momento salió airado de su lecho en el fondo del mar y atacó al laberinto. El edificio fue reducido a escombros por el terremoto, que enterró a la vez al rey Minos y al cadáver del Minotauro, al tiempo que todos los esclavos que habían estado sometidos al poder de Minos fueron puestos en libertad. Teseo fue proclamado rey de Creta, una nueva era fue inaugurada y el laberinto no fue levantado nunca más.

A nivel adivinatorio: la carta de la torre, cuando aparece al echar las cartas, presagia el derrumbamiento de las formas existentes. Depende mucho de la actitud del individuo que pueda ser difícil y penoso aceptar esta carta, como las cartas de la Muerte y el Diablo. Obviamente es más creativo preguntarse a uno mismo dónde estamos atados o limitados por una personalidad o por una imagen falsa, porque un esfuerzo de voluntad para romper con este fingimiento nos puede ahorrar mucha angustia. Pero parece ser que la torre va a caer de todos modos, tanto si queremos como si no, no porque algún maligno destino externo lo mande, sino porque algo dentro del individuo ha alcanzado el punto de ebullición y no puede vivir por más tiempo con tales límites.

La Estrella

 

LA ESTRELLA, ARCANO MAYOR XVII

Aquí encontramos a Pandora, que según la mitología abrió el cofre que Zeus había dado maliciosamente a la humanidad y soltó a todas las plagas. Después que el Titán Prometeo robara el fuego sagrado de los Dioses para dárselo a la humanidad. El rey de los Dioses decidió infligir a la raza humana severos castigos, que culminaron en el gran diluvio descrito en la carta del ahorcado, sin embargo, su ira era más sutil, aunque no se había saciado todavía. Zeus ordenó a Hefestos, el dios del fuego, que hiciera un cuerpo de barro y agua, le diera fuerza vital y voz humana, e hiciera una virgen cuya belleza deslumbradora fuera igual a la de las Diosas inmortales. Todas las divinidades colmaron esta criatura con sus regalos especiales, y le dieron el nombre de Pandora. Hermes, sin embargo, puso perfidia en el corazón de Pandora y mentiras en su boca. Zeus envió a esta mujer a Epimeteo, hermano de Prometeo, junto con un gran cofre. Pero Epimeteo , había sido avisado por su hermano de que no aceptara el regalo de Zeus , así se disculpó respetuosamente. Pero luego, al ver la terrible venganza que el rey de los Dioses infligió a Prometeo, Epimeteo (cuyo nombre significa <<que ve por detrás>>) se apresuró a casarse con Pandora.

Prometeo, antes de ser agarrado y aprisionado en su solitario pico de la montaña, luego de advertir a Epimeteo de que no tocara el cofre, Epimeteo comunicó esta advertencia a Pandora con espantosas amenazas. Pero Hefesto había hecho a Pandora tan loca, traviesa y holgazana como hermosa. Al poco rato abrió la tapadera del cofre, y las terribles plagas que Zeus había juntado - la vejez, el trabajo, la enfermedad, la demencia, el vicio, la pasión- escaparon y se esparcieron sobre la tierra, infestando a toda la humanidad. Sólo la esperanza, que de algún modo consiguió encerrase en el cofre con las plagas, no se fue volando.

A nivel adivinatorio: la carta de la estrella, cuando aparece al echar las cartas, anuncia la experiencia de la esperanza, el sentido y la fe en medio de las dificultades. Sin embargo, la estrella también puede ser ambivalente, y puede poner en guardia contra la esperanza ciega que se niega a realizar la acción necesaria para construir sobre ella, pero la carta de la estrella es el anuncio de una promesa, una experiencia absolutamente agradable para el loco que ha pasado por el derrumbamiento de algo que él consideraba valioso.

La Luna

LA LUNA, ARCANO MAYOR XVIII

Aquí encontramos a la anciana Hécate, diosa del mundo subterráneo. Soberana de la luna, la magia y el encaramiento. Según la mitología, Hécate a veces se alternaba con Artemisa, la diosa del amor, aunque era una divinidad mucho más vieja, y era poderosa tanto en el cielo como debajo de la tierra. Hija de Zeus y de Hera, ocasionó la cólera de su madre por robarle un frasco de colorete. Ella huyó a la tierra y se ocultó en casa de una mujer que acababa de dar a luz un niño. El contacto con el parto la hizo impura, y por eso fue llevada al mundo subterráneo, para lavar su mancha, pero resulta que se convirtió en uno de los soberanos del mundo subterráneo, y se llamó la reina invisible, la que presidía las purificaciones y las expiaciones. Como era una diosa de encantamiento, enviaba a la tierra demonios que atormentaban a los hombres en sus sueños. Iba acompañada por cerbero, el guardián de la entrada al mundo subterráneo que tenía tres cabezas, y que era su forma animal y su espíritu familiar. Los sitios que solía frecuentar más a menudo eran los cruces de los caminos y era adorada en víspera de luna llena.

El mismo Zeus honró tanto a Hécate que nunca le negó el antiguo poder del que ella siempre había disfrutado: el de conceder o denegar a los mortales cualquier deseo. Sus compañeras en el mundo subterráneo eran la tres Erinias o furias, que castigaban la ofensa contra la naturaleza y representaban de una forma más amenazadora a las tres Moiras o parcas. Por eso Hécate es una de las imágenes más arcaicas de la mitología, y preside la magia, el parto, la muerte, el mundo subterráneo y el destino.

A nivel adivinatorio: la carta de Hécate, la diosa-luna, presagia un período de confusión, fluctuación e incertidumbre. Estamos en poder del subconsciente y lo único que podemos hacer es esperar y aferrarnos a las impalpables imágenes de los sueños y a la vaga percepción de esperanza y fe. Por eso el loco aguarda su renacimiento en las aguas de un útero más grande, vagamente consciente de que su camino de desarrollo personal no es más que un pequeño fragmento de una vida amplia, inabarcable, que se extiende a lo largo de milenios y que permanece eternamente fértil, aunque eternamente informe.

El Sol

EL SOL, ARCANO MAYOR XIX

Aquí encontramos al radiante dios sol Apolo, el caballero del Olimpo y señor de la profecía, la música y el conocimiento. Su apodo era el de Febo, que quiere decir <<el brillante>>, y, según la mitología, se recreaba en lo alto de los picos de las montañas. Era hijo de Zeus y de Leto, la diosa de la noche. Al igual que otros niños, Apolo no fue alimentado con la leche de su madre. Se hartó de néctar y de dulce ambrosía, e inmediatamente el recién nacido arrojó sus pañales y fue dotado de fuerza viril. Con el arco y las flechas de largo alcance que Hefestos, el dios del fuego. había hecho para él, salió en busca de un lugar para su santuario pero el lugar que escogió fue la garganta de una montaña, que era la madriguera de la maligna serpiente femenina Pitón una bestia enviada por Hera fuera de sí por sus celos, para destruir a Leto, la madre de Apolo. El dios mató a la pitón con una de sus flechas y se coronó a sí mismo con el laurel sagrado y llamó a su nuevo santuario, Delfos.

En el santuario de Delfos estableció su oráculo, que se expresaba a través de una sacerdotisa que fue conocida como la pitonisa. Mientras tanto el dejaba Delfos cada año en otoño y viajaba a la misteriosa tierra de los Nórdicos, donde podía disfrutar de un cielo eternamente brillante. Apolo era enemigo de toda oscuridad, y podía quitar a los hombres la maldición del asesinato y las fatigas del dolor. Pero era una divinidad tramposa, porque el oráculo era de doble sentido y evasivo, y sus flechas podían matar no solamente a los monstruos, sino también a los hombres por eso era el dios de la muerte repentina lo mismo que era un senador que se llevaba las enfermedades y las sobras. Respecto a la profecía, que normalmente era el don de las divinidades del mundo subterráneo, Apolo fue adueñándose de ella poco apoco hasta que llegó a encarnarse en sí mismo la visión trascendental.

A nivel adivinatorio: la carta de Apolo, el dios sol, presagia un tiempo de claridad, optimismo y confianza renovadora. Se puede entender el proyecto de la vida, hacer planes para el futuro, dar un paso hacia adelante. Las maldiciones de la noche se disipan y el loco se encuentra ahora armado de perspicacia, propósito de una fe en el espíritu de lucha del hombre. Por eso encuentra este gran principio masculino en la vida, que funciona tanto en los hombres como en las mujeres, y que da un paso adelante hacia la meta.

El Juicio

EL JUICIO, ARCANO MAYOR XX

Aquí como nos estamos acercando al final del ciclo de los Arcanos Mayores, encontramos a ese dios que vimos al principio, Hermes el psicopompeo, guía de las almas. En la carta del mago, Hermes aparece como el guía interior del loco al comienzo del camino de la vida, un tramposo, protector de los viajeros perdidos y un mago que puede encauzar al camino a través de las intuiciones misteriosas que en la mitología se decía que dispersaban el odio. Ahora se revela una poderosa divinidad del mundo subterráneo, emisario de Hades, que llama a los moribundos de forma amable y elocuente pasando su báculo de oro por sus ojos. Pero Hermes puede también llamar otra vez a la vida las almas de los muertos , así como también puede introducirlas en el reino de Hades, según la mitología , cuando Tántalo, el rey de Lidia, hizo pedazos a su propio hijo y lo sirvió en banquete a los dioses, Hermes volvió a juntar los pedazos y devolvió la vida al joven. Como Heraldo de los dioses celestes, Hermes también liberó a héroes como Teseo, que entraron en el reino de Hades de forma ilícita y luego se quedaron allí detenidos. Guió también a Orfeo hasta el reino de las tinieblas a buscar a su perdida esposa Eurídice, y le condujo fuera cuando la perdió por segunda vez. Por eso el Hermes de la carta del juicio no es solamente Hermes el guía, sino Hermes el convocante, el que conduce a las almas de los muertos a rendir cuentas y las prepara para una nueva vida.

A nivel adivinatorio: la carta del juicio, cuando aparece al consultante, presagia un tiempo en el que aparecen las recompensas de los esfuerzos del pasado. Este es un período de revisión de todo lo que hemos estado haciendo, y todo lo que nosotros mismos hemos creado, el futuro que ahora nos aguada. Es una carta ambigua, ya que implica también una confrontación molesta con todas nuestras omisiones y las traiciones que nos hemos hecho a nosotros mismos. La recompensa no siempre es agradable. El loco tiene que rendir cuentas de su camino, porque ha llegado el tiempo de la mies, y los errores y los esfuerzos creativos del pasado se han juntado para formar el futuro. Cualesquiera que sea la experiencia que el individuo haya tenido, la carta del juicio anuncia el final de un capítulo de nuestra vida. Pero, a diferencia de la carta de la muerte, no implica el luto. Por el contrario, es una percepción clara de la magnitud con la que hemos podido ser sinceros con nosotros mismos.

El Mundo

EL MUNDO, ARCANO MAYOR XXI

Aquí encontramos a Hemafrodito, que según la mitología era hijo de Hermes y de Afrodita. En una versión del cuento, Hermafrodito había nacido con los dos sexos. Pero según otra versión, esa dualidad o unidad no fue por nacimiento, sino que fue creada. Hermafrodito en un principio era un niño, y para ocultar su nacimiento ilícito, Afrodita lo entregó inmediatamente a las ninfas del Monte Ida, que se lo llevaron al bosque. A la edad de 15 años era un muchacho montaraz y salvaje, cuyo principal placer consistía en cazar en los bosques. Un día llegó hasta la orillas de un limpio lago en cuyas aguas frescas le dieron ganas de tomarse un baño. La Ninfa Salmacis, que gobernaba el lago, le vió y se enamoró de su belleza. Ella le habló, el tímido muchacho trató de rechazarla, pero en vano. Salmacis le rodeó con sus brazos y le cubrió de besos. Él seguía resistiéndose, y la Ninfa grito: <<¡oh dioses! ¡Concededme que nada pueda jamás separarle de mi, ni a mí de él ¡ inmediatamente sus dos cuerpos fueron unidos y llegaron a ser uno solo.

Los cuatro inventos que rodean la imagen de Hermafrodito en la carta del mundo corresponden a las cuatro divinidades: Afrodita, la diosa del amor; Zeus, el rey de los dioses; Atenea, la diosa de la sabiduría, y Poseidón, el dios de los terremotos. Hemos encontrado ya estos símbolos en la carta del mago: la copa del amor, la vara de la imaginación creadora, la espada del intelecto y el pentáculo de la realidad física. Volveremos a encontrar estos cuatro objetos al examinar los cuatro palos de los arcanos menores. La serpiente que rodea a Hermafrodito es la antigua Serpiente del mundo, que, como ya hemos visto, encarna el brutal poder instintivo de la vida misma, siempre devorándose y recreándose.

A nivel adivinatorio: la carta del mundo, presagia un tiempo de realización y de integración. Este es un período de triunfo, es la conclusión satisfactoria de un asunto, o la consecución de una meta que había sido muy trabajosa.

El Loco

EL LOCO, ARCANO MAYOR 0

Aquí nos encontramos con el héroe de nuestro camino, con la forma del misterioso Dios Dionisos, el que nació dos veces. Era hijo del gran Zeus, rey de los Dioses y de Semele, una mujer mortal, princesa de Tebas. La esposa de Zeus, Hera, furiosa por la infidelidad del marido, se disfrazó de niñera y susurró a Semele que tenía que probar su devoción de amante pidiendo a Zeus que se le manifestara en toda su divinidad gloriosa. El Dios, que había prometido a Semele cualquier cosa que deseara su corazón, se vió obligado por su promesa. Cuando ella insistió en que le revelara su divinidad, con disgusto, se manifestó como trueno y relámpago y Semele ardió en llamas. Pero Zeus logró rescatar al niño que iba a nacer. Hermes, el mensajero de los Dioses y protector de la magia, cosió el feto en el muslo de Zeus: así nació Dionisos.

Hera seguía persiguiendo al extraño niño con cuernos, y mandó a los Titanes, los Dioses de la tierra, a que lo hicieran pedazos. Pero Zeus rescató el corazón del niño, que aún latía. A este corazón lo trasformó en una pócima de semilla granada, y esta bebida mágica fue ofrecida a la Virgen Perséfone por Hades, el Dios oscuro del mundo subterráneo, cuando la raptó. Perséfone quedo embarazada, y así Dionisos volvió a nacer en el mundo subterráneo. Por eso se llama Dionisos yaco, el que nació dos veces, Dios de la luz y del éxtasis. Su padre Zeus le ordenó vivir entre los hombres y compartir sus sufrimientos, Hera le hirió con la locura, y él vago por todo el mundo, seguido por sátiros silvestres, muchachas y animales. Obsequiaba con vino al género humano, y los llevaba al éxtasis de la ebriedad y la rendición espiritual a los que estaban dispuestos a renunciar a su apego al poder mundano y a la riqueza. De vez en cuando, su padre celestial, Zeus lo elevaba al Olimpo, donde tomaba su asiento a la derecha del rey de los Dioses.

A nivel adivinatorio: Dionisos, el loco, predice la llegada de un nuevo capítulo en nuestra vida, se precisa algún tipo de riesgo, y tener ganas de dar un salto hacia lo desconocido. El loco es ambiguo, igual que Dionisos, porque no podemos saber si vamos a entrar en la percepción que el loco tiene de lo Divino o si vamos a acabar simplemente haciendo el ridículo, así comienza, entre la ambigüedad, la emoción y el temor, el gran camino de la vida retratado por los Arcanos Mayores de Tarot.

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